Carta enviada a los presidentes de la Concertación en enero de este año:
• No es posible cerrar los ojos frente a la mirada crítica que tiene la OOPP de la Concertación.
• La forma de operar y de llegar a acuerdos en la Concertación ya está superada, debemos estudiar esta realidad denominando al nuevo referente como OPCION DEMOCRATICA.
• Un conglomerado serio y respetable que se ha conformado en la diversidad debe cuidar la forma y fondo de sus acuerdos.
• Como OPOSICION debemos establecer procedimientos de negociación con el Gobierno y mecanismos de resolución de conflictos.
• Somos una oposición débil, sin carácter y nos dejamos coaptar por el ejecutivo .
• Si nuestras diferencias no hacen posible seguir unidos, es la hora de explicitar dicha situación y asumir la nueva realidad.
• La opinión pública no nos percibe como OPOSICION y otras acciones ciudadanas espontáneas están supliendo nuestro rol.
El Gobierno de Sebastián Piñera, como lo ha declarado reiteradamente el Ministro Larroulet, ha tenido en este primer año la mayor cantidad de proyectos de Ley aprobados en comparación con los últimos Gobiernos. Por su parte, el Presidente agradece y hace público reconocimiento a la Concertación por la colaboración en estos avances legislativos, particularmente en Educación.
El resultado de este proceso termina con un Presidente que logra aprobar todos los proyectos de Ley, como el presupuesto de la Nación, el Royalty minero, el Reajuste de los Empleados Públicos y el proyecto de Educación. Paradojalmente, Piñera y sus ministros acusan reiteradamente a la oposición de obstruccionista.
Por otra parte, nos encontramos con un conglomerado opositor dividido en cada uno de los casos mencionados y con una constante baja en la aprobación ciudadana. Podemos afirmar que el gran triunfador ha sido el Gobierno sin que la oposición capitalice ningún éxito en materia legislativa ni de fiscalización.
En buenas cuentas, la opinión pública no nos percibe como OPOSICION y otras acciones ciudadanas espontáneas están supliendo nuestro rol.
Frente a este cuadro de evidente derrota política, programática y comunicacional de la Concertación, se hace necesario:
1.- Tomar una decisión estratégica y política de cual va a ser el rol que va a jugar la coalición como oposición.
2.- Fijar los proyectos que son esenciales para la Concertación, aquellos que forman parte de nuestra historia y que nos permiten, en consecuencia, dar batallas políticas por el bien del país. Tenemos la convicción que esos proyectos emblemáticos fijan nuestro camino programático con vistas a presentarles a los chilenos las diferencias entre un gobierno de derecha y otro de centro izquierda. (Por ejemplo: Educación, Salud, normas del Trabajo, Rol del Estado etc., etc.)
3.- Como oposición debemos establecer procedimientos de negociación con el Gobierno y mecanismos de resolución de conflictos y sistemas de acuerdos que nos permitan manifestar la diversidad de la coalición. Para ello es indispensable el diálogo y la definición de acuerdos, de cara a la opinión pública, que sean refrendados por el conglomerado, no por la imposición de una mayoría interna sino por el acuerdo político de todas las partes.
4.- La Concertación como está actuando se agoto, es necesario crear un nuevo referente político y social de oposición, que convoque a las organizaciones que no concuerdan con las políticas implementadas por este gobierno que debiera denominarse OPCION DEMOCRATICA.
Un Gobierno que confunde al vestirse comunicacionalmente de “progresista” y que ofrece caminos aparentes de acuerdo mediante la manipulación, lleva a pactar a una parte de nuestras fuerzas, no a la totalidad, agudizando nuestras diferencias y conflictos, poniendo una brecha con la ciudadanía.
En primer lugar, por lo expuesto se hace necesario bajo este contexto, fijar las bases programáticas de la oposición frente a este nuevo cuadro que enfrentamos. El punto está en generar, entre nosotros, un acuerdo marco de cuales son nuestras propuestas políticas al interior de la Concertación que nos permita fijar los límites de las negociaciones que vayan mas allá de la unanimidad de los Partidos que la representan.
Ejemplo claro es el proyecto de educación, en el cual todos los Partidos de la Concertación firmamos un protocolo de acuerdo que se lo entregamos al ministro Lavín. Así mismo, le entregamos un proyecto de indicaciones concordado por todos los Partidos. El procedimiento fue distorsionado al volver a negociar sobre los puntos acordados y ahí ya no fue la unanimidad lograda sino que se buscó la mayoría, violentando la unanimidad interna.
En segundo lugar, en nuestra opinión ya no es posible cerrar los ojos frente a la mirada crítica que tiene la opinión pública de la Concertación. No hay duda que la coalición de cuatro Partidos y su forma de operar y de llegar a acuerdos ya está superada.
Nos hemos resistido a considerar que la solución es el cambio de nuestra denominación o marca, como lo han planteado muchos dirigentes de los partidos aliados. Tenemos el convencimiento que la Concertación tiene una historia que debe ser asumida con orgullo por lo realizado. Sin embargo debemos estudiar esta realidad denominando al nuevo referente que planteamos como OPCION DEMOCRATICA.
Por otra parte, las encuestas de opinión dicen que representamos el 18% de apreciación pública, lo más probable que los conflictos que tenemos de mes en mes, nos hagan bajar aun más en la sintonía con los ciudadanos.
En tercer lugar, estos antecedentes nos lleva a pensar que no hay otro camino más que terminar con esta forma de hacer política, entre nosotros, sin tener una vinculación con la ciudadanía y sin permitir que otros actores participen de las decisiones políticas de la oposición. Esta manera cupular está agotada desde nuestra perspectiva.
Miramos la realidad desde un prisma equivocado, creemos que representamos lo mismo de hace un año y que tenemos la misma conformación que nos llevó a gobernar por 20 años; más aún, a veces actuamos como si todavía estuviéramos en el Gobierno.
Mirado así, nos hemos convertido en una cúpula que funciona alejada de los ciudadanos, sus redes y organizaciones, imponiendo posiciones partidarias que ya no dicen relación con la fuerza de representación de antaño. En esa línea, la Concertación cada día se aleja de la realidad y pierde influencia ante la opinión pública como lo acusan todas las encuestas.
No es posible seguir entre cuatro paredes tratando de interpretar lo que le gustaría a la gente desde nuestra particular visión o intereses, no es posible seguir en una estrategia de acuerdos cupulares en el parlamento en dirección contraria al sentido común.
En cuarto lugar, desde nuestra perspectiva, cometemos errores graves de conducción política en las decisiones que como coalición se toman, cuando a quienes son nuestros militantes o a quienes representamos no les damos la legitimidad que se merecen, siendo ellos quienes representan o dirigen el tejido social, quienes lideran las organizaciones sociales, gremiales o culturales.
Es el caso de los Empleados Públicos hemos sido débiles y obsecuentes al no actuar con la firmeza que requería la defensa de miles de chilenos y chilenas que han sido despedidos y maltratados por el solo delito de pertenecer a la Concertación.
A pesar que esto pasa ante nuestros ojos y oídos, hemos hecho un acto de negación y convivido sin usar nuestra capacidad ni fuerza, pactando con el gobierno en diversos temas sin condiciones ni exigencias de respeto y dignidad a los trabajadores públicos.
Del mismo modo, deslegitimamos a los dirigentes sindicales al tomar decisiones respecto del Royalty sin la opinión de los trabajadores, lo mismo pasó en la Educación pactando a espaldas de los profesores.
Cada uno de aquellos que rechazan las políticas de un gobierno de derecha y todos los partidos de la Concertación nos necesitamos para ofrecer a los chilenos un país mejor. ¡NINGÙN CHILENO O CHILENA, NINGUNA ORGANIZACIÓN O MOVIMIENTO SOBRA¡
En quinto lugar, el camino correcto de una Concertación acorde a los tiempos, es sumar y no seguir restando, debemos abrir el debate de cara a la ciudadanía y con todos los actores políticos y sociales en la mesa, sin discriminaciones.
Los partidos de la Concertación tienen el deber de asumir un liderazgo ciudadano que permita acercar a otros movimientos y partidos, a los profesores, estudiantes, trabajadores de la salud, sindicatos, gremios profesionales, organizaciones ambientalistas, regionalistas, minorías sexuales, culturales y étnicas, a los sindicatos, organizaciones sociales, gremios y otras redes a expresar sus posturas y reivindicaciones en un debate que acerque posiciones ante una derecha que busca el poder absoluto a través del dominio del Poder Político, del Poder del Dinero y del Poder de las comunicaciones.
Un conglomerado serio y respetable que se ha conformado en la diversidad debe cuidar la forma y fondo de sus acuerdos, propuestas e iniciativas como también sus desacuerdos, que dicen relación con los intereses a representar.
En nuestra opinión la política de los “acuerdos y consensos“ llegó a su límite, cuando sobrepasamos acuerdos unánimes de la coalición en temas que debieran llevarnos a mostrarle a la opinión pública nuestras diferencias con quienes gobiernan.
Llegó el momento de explicitar cuales son las razones que nos llevan a continuar unidos como coalición. ¿Cuáles son nuestras ideas y proyectos que nos lleven a explicitarles a los chilenos y chilenas porque queremos volver a Gobernar el País? ¿Cuáles son las ideas que lleven a los ciudadanos a creer en nosotros?
Se dice que era el poder lo que nos unía. Muchos anunciaron que en el primer año nos íbamos a separar como coalición. La ciudadanía ha entendido cuan equivocados estaban quienes vaticinaban nuestra desaparición.
Estamos convencidos que nuestra alianza ha sido mas que un pacto electoral durante su historia. Es por eso que hoy se hace tan indispensable resolver los puntos que hemos señalado para decidir el camino que recorreremos juntos en la oposición.
Es más que claro que tenemos una obligación con los chilenos y chilenas que esperan de nosotros acciones coherentes con nuestro desafío como oposición, por eso es que es tan importante para nosotros que definamos ese rol.
Lo hemos señalado, creemos que somos una oposición débil, sin carácter y nos dejamos coaptar por el ejecutivo ya sea como Partidos o individualmente. Si nuestras diferencias no hacen posible seguir con la misma estructura de funcionamiento de este conglomerado, es la hora de explicitar dicha situación y asumir la nueva realidad y pactar la forma en que vamos a actuar en el futuro.



















